16 de septiembre, 2026
Martes: Mirar a nuestros hijos tal como son
“Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.”
Cuando pensamos en guiar a la familia, a menudo intentamos aplicar la misma fórmula para todos. Sin embargo, la Escritura nos recuerda la importancia de instruir a cada uno en su propio camino, respetando el diseño único que Dios depositó en su vida y no solo imponiendo nuestras expectativas.
Acompañar a un ser querido no se trata de moldearlo a nuestra imagen, sino de descubrir quién es y ayudarle a florecer. Esto requiere paciencia para observar sus talentos, escuchar sus temores y comprender su personalidad, caminando a su lado mientras descubre el propósito que el Creador le dio.
Hoy podemos hacer una pausa y empezar a mirar a quienes nos rodean con mayor empatía. Al valorar su individualidad, les mostramos que el amor de Dios no busca borrarlos, sino guiarlos con firmeza a lo largo de toda su vida.
Para escribir:
- ¿Qué necesidad específica reconoces hoy en esa persona que tienes en casa?
- ¿Cómo puedes acompañar su camino respetando su identidad y no solo tus deseos?
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